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Hernia Discal

Hernia Discal

Discopatía

Numerosos casos de pacientes con cuadros lumbálgicos o cervicálgicos agudos, tienen como causa principal, una hernia discal. Este diagnóstico es relativamente infrecuente en individuos menores de 40 años de edad, por lo general, se presenta en personas de la tercera edad con factores de riesgo predisponentes: obesidad y genética.

Información clave

¿Qué es?

Protrusión de núcleo pulposo del disco intervertebral hacia la salida radicular nerviosa.

Síntomas

Dolor intenso y de aparición repentina, anomalías en la postura y limitación del movimiento.

Origen

Compresión e irritación de raíces nerviosas o médula espinal.

Diagnóstico

Examen físico, anamnesis, resonancia magnética, EMG (electromiografía).

Tratamiento

¿Qué es?

Una hernia discal es la ruptura del anillo fibroso de un disco intervertebral a través de la cual protruye una porción del núcleo pulposo hacia la cavidad medular o hacia la salida de una raíz nerviosa. Usualmente, esta lesión corresponde a los discos intervertebrales localizados entre L4-L5 y L5-S1.

Factores como el exceso de peso corporal, malos hábitos posturales y componentes genéticos, pueden inducir la aparición de una hernia discal.

Menos del 20 % de las hernias de disco tienen lugar a nivel cervical, entre las vértebras C6-C7.

Suele afectar con mayor frecuencia a mujeres con edades comprendidas entre 45 y 65 años.

Síntomas

Dorsalgia severa de aparición abrupta a nivel lumbar (o cervical).
Disfunción vesical (en Síndrome de Cauda Equina, hernia discal a nivel de L1-L2).
Limitación del movimiento.
Anomalías de la postura.

Origen

Compresión nerviosa a causa de la protrusión del núcleo pulposo. Este último, puede incluso, quedar como un fragmento libre en la cavidad medular o en la salida radicular.

El tejido cartilaginoso de un disco intervertebral (núcleo pulposo, gelatinoso, en el centro y, anillo fibroso, duro, en la periferia), por sí solo, no tiene inervación, por lo tanto, no genera dolor. No obstante, ante una ruptura de su integridad física, existe liberación de citoquinas proinflamatorias y activación de nervios nociceptivos. Esto se suma, además, a la compresión e irritación de las raíces nerviosas.

Diagnóstico

La detección temprana (y por ende, el tratamiento) de una hernia discal se complica debido al hecho de que la aparición del dolor suele ser semanas, incluso meses, después de la ruptura del disco intervertebral. El dolor es apreciable por el paciente cuando la compresión es máxima.

Lo métodos diagnósticos de hernia discal más utilizados son resonancia magnética y tomografía computarizada. De igual forma, una electromiografía podría dar indicios específicos de la raíz nerviosa afectada.

El diagnóstico diferencial se realiza evaluando la presencia de abscesos epidurales, hematomas subdurales, meningitis, fracturas óseas y procesos tumorales.

Tratamiento

El tratamiento paliativo para aliviar el dolor son los antiinflamatorios no esteroideos (AINES); además, es común el uso de glucocorticoides.

Si la lesión del evoluciona de forma rápida, se recomienda una discolisis (láser o radiofrecuencia) y desinflamación del nervio con técnicas epidurales o la descompresión quirúrgica con reconstrucción de la articulación.

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