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Ácido hialurónico

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un componente esencial de muchos tejidos. Puede encontrarse en la piel, en el cartílago articular, en el ojo y varios más. Sin embargo, las inyecciones de esta sustancia han demostrado ser efectivas ayudando en el rejuvenecimiento de los tejidos por problemas de hidratación, elasticidad o daño celular.

Ventajas y beneficios

Versatilidad. Las inyecciones con esta sustancia se usan en procesos degenerativos de los tejidos, para revertirlos. Desde tratamientos de rejuvenecimiento facial hasta manejo médico de artrosis de rodilla o cadera.
Reducción de dolor e inflamación debido a que la reparación de los tejidos, desde sus propios constituyentes microscópicos, incide positivamente en la reversión de afecciones que cursan con dolores crónicos e inflamaciones persistentes.
Reparación de tejidos. El ácido hialurónico va hasta el mismo sitio de la lesión tisular para crear una reacción en cadena de reparación de daños en las células y en las fibras.
Simplicidad. Los suplementos con ácido hialurónico están diseñados para su aplicación directa, sin requerimientos previos o largos periodos de pruebas para determinar su nivel de eficacia en cada persona.

Definición

Las inyecciones de ácido hialurónico forman parte de un tratamiento que abarca una gran cantidad de afecciones en los tejidos, desde procesos degenerativos hasta envejecimiento celular.

Desde el punto de vista ortopédico, las inyecciones intraarticulares de AH son usadas entre otras patologías, para la artrosis. Estas inyecciones se realizan dentro de la cápsula articular, generalmente de articulaciones sometidas a grandes tracciones como la rodilla, la cadera, el hombro o el tobillo.

Este procedimiento es rápido, relativamente indoloro (a menudo se aplica anestesia local) y debe ser realizado por personal médico cualificado. La sustancia ya viene dentro de seguras inyecciones precargadas.

¿Para qué la empleamos en Instituto Ordóñez?

El ácido hialurónico inyectado dentro de las articulaciones ha resultado ser útil en el tratamiento de la artrosis, donde el cartílago se debilita, limita su capacidad móvil y se torna una fuente de dolor e hinchazón.

Este padecimiento afecta a muchas personas en la actualidad, generalmente en individuos obesos, sedentarios y con predisposición genética. Las articulaciones que tienen una mayor probabilidad de degenerarse (o de lesionarse en prácticas deportivas) son la rodilla, la cadera, el tobillo y el hombro.

En la cadera, la suplementación con AH pudiera evitarse la necesidad de implantar aparatos protésicos (las conocidas prótesis de cadera) para mantener la función articular. Las inyecciones de AH también han demostrado ayudar a reemplazar el líquido sinovial perdido durante cirugías artroscópicas (a través de un procedimiento llamado viscososuplementación).

También con fines estéticos ha sido usado exitosamente, en la reducción de arrugas en la piel del rostro o en la recuperación de encías debilitadas (gingivitis). Otra aplicación del AH es en el tratamiento de esguinces de tobillo, donde esta sustancia orgánica pudiera ayudar en el restablecimiento de las fibras de colágeno rotas y acelerar así, su proceso de recuperación.

¿Por qué funciona?

En condiciones normales, el ácido hialurónico es el encargado de mantener el entorno hidratado de los tejidos (debido que puede absorber agua en cientos de veces su propio peso). Al haber una pérdida de ácido hialurónico (por envejecimiento celular, por ejemplo), los tejidos se hacen cada vez menos elásticos y resistentes ante tracciones o presiones, por lo que ocurren desgarros en la piel, arrugas o degeneración del cartílago articular.

Las inyecciones de AH van destinadas a reponer ese ácido hialurónico y por ende, recuperar las propiedades del tejido. También, aumenta la síntesis de nuevas fibras de colágeno y protege a las células de los radicales libres (productos de desecho metabólicos que pueden causar muerte en las células y envejecimiento prematuro).

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